miércoles, 25 de febrero de 2026

Mi vida se ha teñido de ti completamente...

 ... y no es una afirmación ingenua, pues desde que te volviste mi mundo entero la vida trasciende en ti; me explico:


Todos los caminos que se desenrrollan ante mis pies irremediablemente conducen a ti, mido las calles y avenidas en tiempo para volver a mi hogar que eres tú y cuando los descubro de tu lado no se miden, se van creando con tu andar.


Mi tiempo ya se mide en estar contigo o no estarlo, en derroche de magia o mortificante espera, en sentir su paso a través de tu tacto o de sentir su peso cuando tu cuerpo o tu ser no comparte el mismo espacio que yo.


El cielo se abre cuando tú sonríes, cuando ríes a carcajadas y se ilumina cuando sonriendo pronuncias mi nombre. La oscuridad dejó de asustarme en los recovecos de las noches y sus memorias, porque tú al sonreír alzas la luz más brillante en mi bóveda celeste, trazando un norte que nunca se borra. Mi brújula siempre señala a la J, la de tu nombre, la de mi futuro.


La música se derrama en tus latidos, tu pecho marca el ritmo de cada acorde, cada nota, cada melodía que se deshilacha del mío creando así un himno al porvenir que no sabía que podía sentirse así, incendiándose en mis venas y como ave fénix renazco con el canto de tus pupilas.


No hay palmo de tu piel que no me cure el hambre ni hay sorbo de tu boca que no cure mi sed. Mis dedos aprendieron a volar bailando en tus planicies vestidos de una libertad obscena; mi mundo entero eres tú.


Tu mente es un misterio seductor, el mayor de todos. ¿Qué importa el universo y sus galaxias? ¿Sus leyes y campos? ¿Su cuántica y sus dimensiones? si el cosmos mismo palidece ante el inconmensurable velo que envuelve tu mente, tan llena de creación y maravillas que abarcan en su totalidad mi espacio y tiempo, mi todo.


Y podría seguir enumerando los detalles más minuciosos en los que habitas mi mundo y mi ser, desde el colosal azar que me permitió coincidir contigo en esta vida hasta mi ADN que te lleva en él, porque sin ti ya no soy yo; pero no hay post, ni blog, ni servidor que pueda contener tanto significado.


Te amo con todo mi ser, con cada fibra que me compone, con cada arista de luz y cada grieta que no ha terminado de curarse. Todos los días me transformo en alguien mejor, menos enfermo, menos dañino y eso en gran medida es por ti mi corazón, mi hermusa, mi amor.


Gracias por llegar a revivir mi vida al habitarla.


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