(Para Nat, por sus veinticuatro nuevos comienzos)
Por mano propia exiliada
urbana en campo abierto
cómplice de madrugadas
encantadora del tiempo.
Tan joven como una niña
dueña de un alma añeja
como quien pinta en un muro
la puerta que abierta se deja.
Extraña de toda la vida
íntima de verbos suicidas
cantora de dioses paganos.
Prófuga de la memoria
juez y parte de su historia
fiscal de sus abogados.
Criminal de su propia suerte
víctima de su rebeldía
lo mejor es que es inocente
lo peor es que ya lo sabía.
Nadie ha sabido vencerse
y brindar por su victoria
ella ha logrado perderse
para encontrarse en la gloria.
Ni de allá ni de aquí, eso se sabe
tan de todos, tan de algunos, tan de nadie
que no falte el café ni el cigarro adjunto.
Que no falten nunca los comienzos
revela el secreto de los maestros
"ol yu nid is lob" y punto.

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