domingo, 24 de noviembre de 2013

No hay más que hoy

(A los renteros de mi corazón)

Hoy suena el último acorde, la última llamada, los últimos aplausos.
Hoy se encienden las últimas luces, se prenden las últimas fogatas, se cantan las últimas canciones.
Hoy mueren por última vez los caídos, respiran los sobrevivientes y se marchan los exiliados.
Hoy se abre por última vez el telón para resguardar del frío neoyorquino a un grupo de almas sentenciadas al destino que se trazaron con sus canciones, pero no nada más a ellos, también, es la última vez que un grupo de amigos, se congregan en el escenario donde construyeron su casa, donde se volvieron familia, donde siempre lo fueron sin saberlo siquiera.

Hoy no escribo ni por Larson, ni por Roger, ni por el "No day but today", hoy escribo por aquellos que, junto conmigo, entregaron durante tanto tiempo su aliento para materializar cada frase, cada nota, cada canto y se dejaron la piel en jirones en el escenario.

Ayer este viaje se veía lejano, largo, inacabable, de hecho, nadie pensaba en que este terminara, pero el tiempo es caprichoso y la dicha es efímera como la arena entre los dedos, y hoy, en un pestañeo, estamos a un paso de la mudanza, del "moving on", de ese camino ancho donde todos caminamos de la mano y hoy se rompe en muchos caminos individuales que van a destinos indescifrables.

Ayer, el mañana era lejano, mañana, el ayer será inmediato, hoy, sólo nos queda asegurar esa marca imborrable en la piel y el alma de cada uno de los involucrados, y cuidar con sangre que esas marcas no se borren de nuestra piel.

Hoy, hemos vencido al frío, al dolor, la soledad, el desamor, a las deudas, al silencio calcinante, pero más aún, hemos vencido al  futuro, a la incertidumbre, a las causas y los azares y aquí estamos todos los que teníamos que estar.

Esto no es una despedida, nunca he sido bueno con ellas, simplemente, cuando mañana sea ayer, no quiero quedarme con las palabras secas que nunca se dijeron, y ya lo sabes, sin ti, nada sería posible.

sábado, 9 de noviembre de 2013

En la sombra de la noche (canción)

En la sombra de la noche hay un camino
peligroso, sin retorno
un camino silencioso que da miedo recorrer...
y es que me siento tan solo 
que me espanta caminarlo o volver
pues me lleva donde nunca quise ir.

Caminando entre sueños y una que otra pesadilla,
entre larvas y entre gárgolas suicidas,
entre humo y entre lluvia de papel.

Así voy, dibujándome la ruta con ideas
ensuciando mis zapatos de esta mierda
esta mierda que no deja respirar.

Sigue la noche
en mi camino de oscuridad
lo recorrido 
se va incendiando con mi andar.

Así voy, aferrándome a seguir un paso recto
y al final voy terminando en un desierto
con paredes, laberintos de alquitrán

¡Solución!, encontrarle lógica a los pies del mundo
sin embargo sé que yo no soy el brujo
ese brujo que los pueda enderezar.

Sigue la noche 
sin rumbo fijo, sin señal
sigo perdido
en esta negra infinidad.

En la sombra de la noche hay un camino
peligroso, sin retorno
un camino silencioso que da miedo recorrer...
y es que me siento tan solo 
que me espanta caminarlo o volver
pues me lleva donde nunca quise ir.

Maldición, mi horizonte al parecer es el principio
como una órbita regreso al mismo sitio
otra vez el camino es circular
otra vez el camino es circular
otra vez, otra noche, una más...

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Cataclismos de quietud



La marca del pecado se erguía en mi frente para anunciar que la profecía se cumpliría, y yo, hablaba de sueños y goces lejanos, de senderos hermosos que no había visto jamás, de colibríes pintados a mano, de cantos sublimes en dialectos ficticios. Hablaba de mi y de otro, de como soy cuando no soy yo, de la vida prolífica del artista bendito que recuerda como no tiene nada de eso, aquél que cuenta únicamente con la profecía anunciada de su grandeza y la profecía cumplida de su ruina, entonces el mundo entero volteó su mirada hacia mi.

¡Sálvese quien pueda de mi quietud!, porque ella no conoce de argumentos ni justicia, porque ella provocará (quizá sin buscarlo) un cataclismo de calma y el mundo se frenará de golpe, destruyendo al tiempo mismo, liberando los titanes griegos que bajo tierra aguardan por salir a reclamar lo suyo, y nadie se salvará. Tarde o temprano, cada uno se verá envuelto en esta maraña de pesadillas en las que siempre aparezco, tarde o temprano pagarán la factura de conocerme.

Quien confíe en mi será el primero en perder el juego, aquella que me toque arderá en su inocencia y quien dude, no importa, porque soy un espejismo de bordes afilados, que no buscan herir pero están hambrientos de sangre, porque soy el medio por el cual las casualidades hacen de las suyas y voltean el cielo de cabeza. Yo mismo soy mi juez y parte, mi víctima y victimario, mi amigo y enemigo, mi miedo y valentía, mi Silvio y mi serpiente, y en medio de esta guerra, destruyo ese universo que se ha creado dentro de mis ojos, en el que estas tú, en el que estoy yo. Y de pronto, oscuridad y silencio.

Pero en lo que todo esto ocurre, me dedico a quebrar y reparar el espejo del baño, ese maldito que nunca me miente, por eso lo odio, por eso lo amo.  Me dedico a esconderme de los reflectores que me señalan, de las bocas que me nombran, de los corazones que me odian, que me quieren, que me duelen. Me dedico a entender esta broma torcida de la vida, porque unas manos capaces de crear de tantas formas distintas, obviamente tienen el "don" de destruir con la naturalidad de un respiro.

No soy perfecto, lo sé, y pido perdón por cada mañana roto, pero eso de que el planeta entero me mire con desagrado y rabia, me sabe tan amargo como un expreso triple, sí, así de rico, como la muerte misma.